Siempre que llega un Mundial, vuelve la figura del enterado de turno a hablar de las bondades y la fiereza de las nuevas generaciones futbolísticas en África. Todas las selecciones pasan a ser potentísimas, difíciles, complicadas, y por supuesto en cada equipo hay tres o cuatro fichajazos recomendabilísimos, a ser posible menores de 20 años, de los que al final siempre se dice lo mismo: “Vino a menos porque no confiaron en él”. 
Reconocer el fracaso del fútbol africano es tan políticamente incorrecto como hablar de “negros” en lugar de “gente de color”. Y es una pena, porque este Mundial de Sudáfrica era un escaparate incomparable para que por fin los seis combinados clasificados del continente pudieran mostrar de una vez sus credenciales al planeta.
En 2002, Senegal rompió la lógica ganando el partido inaugural a Francia en Corea y Japón, y en Alemania 2006 fueron Togo, Angola y Ghana las que renovaron la fuerza de ébano con su debut en una cita mundialista. En Sudáfrica 2010, sin embargo, están fracasando todos sin excepción.
La Copa África celebrada en enero ya fue un anticipo del pésimo momento de forma que atravesaban Nigeria, Argelia, Camerún o la propia Costa de Marfil. Egipto, que se proclamó campeona del torneo, quedó precisamente fuera del Mundial en el doble enfrentamiento ante los ‘fennecs’ argelinos. ¿Por qué fracasan las selecciones africanas?
- CAMERÚN - No basta con Eto´o. El combinado camerunés, donde reina un desgobierno aplastante encabezado por los veteranos, sigue sin dar el “do” de pecho en una gran cita mundialista. La derrota ante Dinamarca les ha convertido en el primer equipo eliminado de Sudáfrica 2010. En la Copa África no lo hicieron mejor: cayeron en 1/4 de final después de clasificarse de milagro, empatados a puntos con Zambia y Gabón.
- GHANA - Siempre con la inexperiencia a cuestas. A pesar de que el serbio Rajevac está haciendo un gran trabajo con las ‘black stars’, implicándose notablemente en las categorías inferiores, los ghaneses también adolecen de una figura que pueda llevar el peso del equipo, sobre todo después de la lesión de Essien en la previa al Mundial. En la Copa África llegaron a la final ante Egipto, pero siempre a remolque y ganando las rondas anteriores por la mínima.
- NIGERIA - La eterna decepción. Desde 1998 no asoma una generación ni parecida en las águilas verdes. Mucha gente achaca su pésima imagen a la baja de Obi Mikel, pero el mediocentro del Chelsea fue indiscutible en la Copa África y pasó con más pena que gloria. Allí, los nigerianos cayeron en semifinales, aunque después ganaron el tercer puesto a la pésima Argelia. Falta referente arriba y disciplina… pero no táctica, sino mental, de algunas de sus estrellas.
- ARGELIA - El gran ‘bluff’ del fútbol africano actual. Arañó un empate a cero más que meritorio ante Inglaterra, pero poco más puede hacer. En la Copa África ofrecieron un rendimiento demasiado irregular, y sus semifinales ante Egipto dieron auténtica pena: cayeron goleados 0-4 y terminaron el partido con ocho jugadores. Sus mejores jugadores (Matmour, Ziani, Belhadj, Ghezzal…) están lejísimos de ser figuras mundiales.
- SUDÁFRICA - El organizador tenía que estar por decreto. A pesar de lo que pueda parecer es, con permiso de Costa de Marfil, el equipo que mayor número de jugadores interesantes presenta. Pero también es el mejor exponente de cuál ha sido el problema histórico del fútbol africano en las grandes citas: la anarquía táctica, la ausencia total de competitividad. Eso sí, le pelearon a España el tercer puesto en la pasada Copa Confederaciones.
- COSTA DE MARFIL – De largo, el fracaso más sonado del continente, en cuanto a expectativas creadas. Drogba, Zokora, Touré Yaya y compañía rinden un 80% menos con su selección que con sus equipos. Es difícil verles dar más de cuatro pases seguidos aunque en el plano físico están en otra galaxia. En la Copa África pasaron primeras de su grupo pero sin convencer, y cayeron ante Argelia en la prórroga de cuartos de final. Nada nuevo.














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