La caverna catalanista pierde el norte

7 02 2010

Dicen que uno es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios. En el fútbol, sin embargo, muchas veces ocurre al revés. Laporta ha salido esta temporada llorando una y otra vez, quejándose de la campaña mediática que ha planeado, frente a una mesa, todo el gruso de la prensa que el mismo presidente se encargo de definir como “la caverna españolista”. En vez, lógicamente, de disfrutar los títulos propios (nada menos que 6 en 2009), es preferible seguir mirando por el rabillo del ojo lo que haga el club elegido, por estadística pura, como mejor del anterior siglo. Como si un estudiante de 10 se dedicara a restregárselo una y otra vez al del 5 “raspao”, y además se inventara que éste le tiene envidia.

Si no es roja, apaga y vámonos

El caso es que hemos llegado a un punto en el que ya, pase lo que pase, todo parece dedicado a vender portadas y titulares. Anoche, Guardiola fue un maestro anti-estadística, que dicen que es una de las losas más pesadas del balompié. Le preguntaron en rueda de prensa por qué casi nunca hacía los tres cambios, y anoche los hizo. También MARCA tituló, a modo confidencial, que Touré Yayá no había jugado aún en enero porque estaba castigado por rajar. Anoche, titular contra el Getafe.

Pero la historia del encuentro es mucho más densa, y podría dar para un simposio sobre “manipulados en la grada”. El Barça terminó jugando con dos menos merced a una entrada salvaje de Piqué, y un penalti clarísimo de Márquez sobre Kepa cuando el delantero del Getafe encaraba a Valdés. Ambas acciones se sancionaron con roja directa, obviamente y reglamento en mano, pero eso no parece entenderlo nadie. Y si además, después del partido, hay pañolada (?) y aparecen Beguiristain, Iniesta y Xavi meando fuera del tiesto, uno se para y le da por pensar.

Hagan lo que hagan los árbitros, están perdidos. Anoche no perjudicaron al Barcelona bajo ningún concepto, pero parece que un jugador tiene que sangrar para que su agresor sea expulsado. Es que ni aunque Piqué le hubiera partido la pierna en dos al pobre jugador del Getafe, estaría de acuerdo la gent blaugrana con la roja. Y cuidadito, porque además hay en el aire un penalti de Abidal sobre Pedro Ríos que, según lo que vimos en el Barcelona-Espanyol de diciembre (con el ficticio agarrón de Baena sobre Xavi), era pena máxima más que clara. Expulsión Piqué Messi drogadicto

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