A propósito de Osvaldo

11 04 2010

Después del Clásico de ayer, en unas horas se jugará el segundo enfrentamiento madrileño-catalán de esta jornada. El de los hermanos pequeños que se alían con los foráneos fortachones para molestar al vecino guapete y (más) importante. Espanyol y Atlético de Madrid han ido progresivamente enderezando sus temporadas tras un comienzo de año que barruntaba tragedia. Y en este encuentro podremos disfrutar de los dos jugadores que luchan contra la nueva columna vertebral del Zaragoza -Suazo especialmente- como los fichajes más rentables del mercado de invierno: Tiago y Osvaldo. En el delantero italo-argentino es en quién nos vamos a detener en esta ocasión.

Osvaldo arrastra un dato personal curioso, así, de primeras: dio el salto a Europa con 19 años -temporada 05/06- sin haber jugado un minuto en la 1º División argentina. El histórico Huracán, club en el que militaba en esos momentos, llevaba desde el año 2003 en la División B del país sudamericano – y de hecho no volvería a ascender hasta cuatro años después-. Aún así el Atalanta, también esa campaña en la Serie B, acometió su fichaje. Desde ese instante y hasta enero de 2010, caminó con más pena que gloria entre cesiones y números mediocres, de lo que dan fe en Lecce (el Lecce), Florencia (estuvo en la Fiore) y Bolonia (el Bolonia claro). Fue entonces cuando el chaval se cansó de pasear las maletas por Italia y recaló en el Espanyol, que desde la desaparición de Tamudo se había olvidado de meter goles en serio.

Mejor la crema catalana que los spaguettis

Su balance por ahora son cinco goles -todos ellos le han dado puntos al Espanyol- en trece encuentros. Unos buenos números que le han convertido en el máximo goleador de la plantilla, dato que deja clara la puntería del resto de componentes, y en un fijo en las alineaciones de Pochettino. Dos datos más: el máximo goleador pre-Osvaldo era el centrocampista Joan Verdú con cuatro tantos; Luis García, en 29 partidos, lleva dos goles. Olé, olé y olé.

La importancia que ha adquirido por tanto el italo-argentino de 24 años es suprema y muchas voces desde Cornellá-El Prat claman ya por que los pericos hagan efectiva la opción de compra de cinco millones de euros que guardan sobre el jugador. El Espanyol, club tradicionalmente vendedor y que últimamente no tiene ni para pipas, no posee esa cantidad y va a intentar prorrogar esa cesión una temporada más, medida que el Atalanta en principio vería con buenos ojos. Allí no le quieren ni en pintura y él también se ha encargado de demostrar en sus declaraciones su desarraigo. La problemática sería la de siempre, que el jugador siga haciéndolo bien y aparezca un club más grande o con más dinero que deje a los catalanes sin el ariete.

Y en esa disyuntiva existencial se mueve Osvaldo, que quiere seguir haciendo daño, esta vez al Atlético de Madrid. Nosotros, como madrileños malos que somos, esperamos que en el partido haga más bien poco y si quiere se hinche posteriormente a meter goles para unos blanquiazules que no deberían sufrir mucho de aquí a final de Liga. Suerte errante Osvaldo, en Barcelona parece que has encontrado tu sitio.

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