Chavales, que esto no es el FIFA

25 05 2010

El Arsenal ha tasado a Cesc en casi 80 millones de euros, y Llorente, presidente del Valencia, ha advertido que “si van a ofrecer 30 millones por Silva, que ni llamen”. Buena forma de detener el exagerado flujo de fichajes importantes antes del Mundial.

Lo de Villa por el Barcelona había sido demasiado fácil. Estaba hablado, apalabrado y cerrado desde hacía tiempo. Fichajes así no se acometen de un día para otro, evitando además las filtraciones de la prensa. Por eso, cuando salió el Madrid queriendo cerrar a Silva y el Barça volvió a la carga para llevarse a Cesc, sus equipos se han plantado.

El fichaje de Cesc por el Barcelona es una historia de amor condenada a un final feliz, quiera o no Wenger. El jugador ha declarado públicamente que quiere fichar por el Barça, ha hablado con su entrenador y ahora es el club quien tiene que ponerle precio. Pero los gunners, lógicamente, no van a dejar salir por cuatro duros a su capitán. La oferta de 35 millones que ha presentado el Barça queda ridículamente lejos de los casi 80 que pide el conjunto londinense.

Lo de Silva es lo de siempre. El Valencia se resiste a vender al Madrid. Lo hizo con Mendieta, con Ayala y, la temporada pasada, con el propio David Villa. Manuel Llorente, que vendió a Villa al Barça sin problemas y sin un sólo “pero”, pretende ahora desangrar al Madrid. Insinúa que el precio de Silva será superior al del asturiano, porque “es más joven”. Una posición comprensible, pero incoherente.

Sea como fuera, hay que quitarse la venda. Jugadores como Cesc y Silva, jóvenes e internacionales por España, no iban a salir de sus clubes tan fácilmente. En los videojuegos funciona así, en la vida real, de momento, no.





El hombre que nunca estuvo ahí

20 05 2010

Se abre el telón y aparece un portero de 28 años que lleva un par de temporadas rindiendo a buen nivel. La última de ellas, esta que acaba de terminar, escandalosa, salvo por los inevitables fallos puntuales que persiguen a cualquiera que se atreva a defender una portería, el espacio donde no puede entrar nada y que te ofrece un elogio por cada treinta sermones. Ha ganado tres trofeos Zamora al meta menos goleado de Primera División, dos de ellos consecutivos que han coincidido con la mejor época que se le recuerda a su equipo. 

Víctor Valdés, titularísimo en el Barcelona, aspira a recoger las migajas de la selección. Un carácter dominante sobre el césped, dicen que frío fuera de él. Una persona que mete los puños para ganar y se agita para evitar que los demás celebren. Un meta que, cercano a la treintena, todavía no se ha encontrado el premio, injusto o no, de ser convocado con la selección española para un gran campeonato. ¿Se lo merece? ¿Realmente se lo merece?

El debate sobre si Valdés debe o no ir convocado con España ralla más el conductismo (acción-recompensa) que cualquier otra ley no escrita sobre el contexto del fútbol y la defensa de las redes establecidas, de la subestructura que planteó Marx, aquella continuista que sólo puede (y debe) cambiar con la revolución. En otras palabras: Valdés ha hecho méritos suficientes para ser convocado pero, ¿tiene que ir porque sí? ¿A modo de premio, a título póstumo?

De Gea es la otra opción. Con 19 años, se ha echado a las espaldas al paradigma de la inestabilidad y augura un futuro de oro tanto en la portería española como en la rojiblanca, escuadra con la que esta temporada ha levantado el trofeo de la amiga simpática de la Champions. Para un hipotético tercer portero en un Mundial, es decir, alguien que va a jugar lo mismo que el utillero, parece más viable la opción del chaval ilusionado que empieza que la del veterano quemado que saca manos prodigiosas. Y que nadie se rasgue las vestiduras. Merecerlo no implica necesariamente disfrutarlo. La justicia, a veces también falla. Incluso en un Estado de Derecho. Se cierra el telón.





Que ruede España

14 05 2010

Al principio fue el balón, dicen. Por delante, incluso, de estúpidas disputas territoriales o políticas, esas que afean el deporte y le otorgan otro tinte, el dramático, que poco o nada tiene que ver con los valores olímpicos que los griegos quisieron transmitir con sus primeros escarceos competitivos.

El fútbol, el balompié, el soccer, es quien gobierna, sin discusión, un maremágnum de disciplinas donde unas, más que otras, reclaman una presencia que por supuesto merecen dentro de la fotografía. Sin embargo, el cabezón del deporte rey, que sostiene en su balanza envidias y composturas, centra la atención de la instantánea. Da igual lo que se gane, y cómo se gane. Lo importante hoy es que el fútbol da dinero. Y esto, en época de crisis, ya es razón suficiente –a pesar de hoolingans y demás fauna colateral- para que sea seguido fervientemente.

Mueve masas, dicen. Y con masa, se refieren a personas que sienten y creen. Que se identifican con un color, un cántico, una bandera y, en el más erudito de los casos, una historia. Era cuestión de tiempo que el fútbol, siempre politizado (los obreros ingleses en paro le dieron el espaldarazo definitivo en plana Revolución Industrial), terminara cargando con las muescas de una batalla que, tristemente, trasciende las líneas del deporte.

España estaba infectada y llegó él. En 2003, Joan Laporta ganó las elecciones a la presidencia del FC Barcelona. Siete años después, se marcha con el pecho henchido, y proclama: “el mejor Barça de la historia, ha sido también el más catalanista”. Estábamos cansados de presidentes personalistas. De estos que se atribuyen méritos y llenan el bolsillo al tiempo que la panza. Pero llegó él, y con él, el brazo absurdo y prescindible del catalanismo rancio. El que ni vive ni deja vivir.

Debía limitarse a dirigir a un club. “Mes que un club”, era el lema. Y con razón. No era un club, era una ideología. Una aproximación burda al federalismo. Por debajo, había un equipo de fútbol exitoso, que hizo historia en 2009 ganando hasta la rifa de la feria de Benicarló. Por suerte para los que seguimos viendo este deporte con los ojos del aficionado, Laporta abandona su sillón. Ya le esperan en los comicios políticos separatistas.

De momento, hay varios candidatos a ocupar su silla. Que no deberían olvidar que lo que debe rodar no es España, sino el balón. Eso que fue al principio.





Forlán irá al Mundial: Raúl y Guti, no

13 05 2010
  • ATAQUE DE EUROPEÍSMO ROJIBLANCO Ahora, sí

Con razón, justificadísimo. Cualquier tópico sobre la final de Hamburgo y la consecución de la Europa League se queda corto. Tuvo que ser Forlán, y tuvo que ser al final de la prórroga. Contra un Fulham que decepcionó, que terminó con Dempsey como referencia en ataque. Con Raúl García y Assunçao, que siempre caminan sobre el alambre, secando a Etuhu y Murphy, una pareja con mucha mejor prensa. La sombra de Tiago no es tan alargada. Al final, el 9º de la Liga se impuso al 12º de la Premier, culminando un camino en el que ambos dejaron atrás equipos como Liverpool, Valencia, Juventus o Wolfsburgo. Casi medio siglo después, el Atlético levantó un título europeo. Y Forlán, que mandó chuparla a las gradas, vuelve a ser el héroe de antaño.

  • ¿PERO QUÉ MIERDA SON LAS PRESELECCIONES?

Que los seleccionadores nacionales estuvieran obligados a presentar una lista de 30 pre-convocados NO VINCULANTE a la FIFA huele raro. Hay muchos premios (Valdés, Insaurralde, Grafite…) y muchas collejas (Benzema, Ronaldinho, Cassano…). Parece, en todo caso, una medida para rebajar la tensión, un movimiento publicitario para recordar que en un mes tenemos Mundial. Porque al final, hay siete descartes en cada pre-convocatoria. Y al no ser vinculante, los técnicos pueden introducir los cambios que quieran de aquí a que comiencen las concentraciones. Así, Raúl, Reyes, Guti, Edmundo, Le Tissier y el Chori Castro todavía albergan esperanzas de terminar viajando a Sudáfrica.

  • COMO TRUEBA, CON OJO EN PUCELA Y OTRO EN MÁLAGA

La matemática, la lógica y el polen no engañan. Esta jornada, última del campeonato, se decide todo, salvo que el Mallorca jugará competición europea y que el Valencia será tercero. Está por definir cuál será el equipo que cerrará el curso sufriendo el rídiculo de irse al verano de vacío, si el imperialista Madrid blanco del récord de puntos y de victorias, o el todopoderoso Barcelona que, de todas todas, puede terminar la temporada con los mismos (o menos) títulos que el Atlético de Madrid (o el Porstmouth). El Madrid visita Málaga, un equipo que ha terminado hundiéndose a pesar de Obinna y el mártir Mtiliga. Y el Barça recibe al Valladolid de Pelé y Manucho. Al Valladolid de Clemente, anti-madridista y cuya profesionalidad puso en duda Míchel en 2002, en una columna publicada en la atalaya de Inda. Si el técnico azulón acertó, la desazón de descender se verá compensada con el lagrimeo de los insignes que dejarán el Madrid, despidiéndose sin título. Dudek, no. Dudek se queda otro año más.





Otro chorreo de Mourinho

29 04 2010

El Barça se ha quedado sin su “obsesión, como lo llamó el mismo entrenador portugués, gracias a una red defensiva vergonzosa pero de efectividad indiscutible. El Inter terminó con seis defensas sobre el campo (Maicon, Samuel, Chivu, Córdoba, Lucio y Zanetti), y aguantó como pudo el resultado para hacer válido el 3-1 de la ida y meterse en la final.

Lecturas sobre el partido hay muchas. Hoy arden los foros y las redes sociales con gente recordando el 2-6 culé y las 9 Copas de Europa madridistas. El caso es que Mourinho, que maneja la presión como un extraterrestre, volvió a ganar sobre el campo, y a su manera. Primero incendió la previa advirtiendo que la única motivación que despierta al Barça para ganar es su antimadridismo. Una verdad dolorosa que sólo podía salir de la boca de alguien impermeable al insulto.

Después, “el traductor”, como le llaman despectivamente en Barcelona, ideó un partido de vuelta italianísimo. Cerrojazo. ¿Es esto cobarde? ¿Lo hubiera sido si hubiera sido si el que se hubiera aprovechado de ello para pasar a la final hubiera sido el Barça? ¿O es que meamos tanta colonia que ya ni nos imaginamos a los culés jugando a defender? Como bien apuntó un usuario en Twitter (@masquefutbol), defender es un arte, igual de importante o más que atacar.

De hecho, uno de los mejores jugadores del Barça en la actualidad, y el único que se salvó de la quema anoche en las huestes de Pep, es tan buen defensor como atacante. Gerard Piqué sigue demostrando siempre que tiene la ocasión que va para central de época. Su recurso técnico en el 1-0 supera con creces las filigranas que hemos visto a Ibrahimovic en los anuncios de Nike. Por tanto, defender no es tan malo, y menos aún si ya vienes con un resultado favorable.

Lo que sí ha quedado claro es que el odio de la afición culé y su “no saber perder” son ya síntomas evidentes de un equipo que ha caído por el precipicio del elogio. El detalle de los aspersores al final, regando únicamente la zona del campo donde los jugadores del Inter estaban celebrando el pase, fue sencillamente lamentable. Mourinho, ajedrecista de teatro, jugó sus bazas después en rueda de prensa, y se limitó a apuntar un dardo: “Nosotros no jugamos con la piel, pero pusimos toda la sangre sobre el campo”. Chorreo táctico, y final en el Bernabéu.





Yo creo ¿Tú crees?

26 04 2010

Ya lo conseguimos una vez, a pesar de que nos metieran goles en fuera de juego.

También lo conseguimos metiendo 6 al máximo rival.

Supimos sufrir hasta el último momento contra el equipo más duro de Europa.

Se lo debemos a Andrés. Por él y por todos, el miércoles, JUNTOS PODEMOS.





Las (auténticas) claves del clásico

8 04 2010

Antes, siempre que se enfrentaban Barcelona y Real Madrid, estábamos ante “el partido del siglo”. Y daba igual que Oleguer fuera titular, porque el mundo se paralizaba. Hay países enteros cuyo nombre no habíamos oído nunca, que se sientan en masa delante del televisor para seguir lo que todos los medios llaman “el clásico”, un partido cuya trascendencia esta temporada se redobla por motivos estadísticos que ya estamos aburridos de leer (que si el récord de los 77 puntos, que si la liga bicéfala…). Pero eso son chorradas.

Las verdaderas claves de este Real Madrid-Barcelona no están en los tres puntos, ni en el 2-6, ni en Cristiano ni en Messi. Hay que ahondar mucho más para llegar a la raíz del partido, para tomar consciencia de que estamos ante noventa minutos únicos. Estos días, todos los medios están luciéndose con portadas, reportajes y giros de tuerca tendenciosos. A ProEvolutionFM, de momento, le sobra con esta chorradita.

El famoso hombre del bigote

  • ARBELOA FRANCOTIRADOR. Las leyes de la lógica futbolística (si es que las hay), auguran un enfrentamiento entre Arbeloa y Messi sobre el terreno de juego. El salmantino, que no conoce medio legal para parar a Leo, ya se ha agenciado de armas en el mercado negro para intentar incomodar el gambeteo del 10.
  • MARCELO-MAXWELL. Las bandas zurdas de ambos equipos son un primor, debido a las lesiones bla bla bla. Ninguno ha rendido especialmente mal esta temporada, pero siguen estando cinco escalones por debajo del resto de compañeros. Tendrán su momento de gloria.
  • PIQUÉ. Después de hacer el sexto gol la temporada pasada y de decir que el resultado “fue la hostia”, el jugador revelación de la pasada temporada (algo más discreto en esta) se ha recuperado milagrosamente de una lesión que le iba a tener fuera diez días. Los médicos del Barça siguen obrando milagros.
  • CASILLAS SELECCIÓN. Valdés, a sus 28 años, está cuajando una temporada excepcional. Casillas, desde que se deja barba y pica con la no-periodista Sara Carbonero, parece haber menguado su rendimiento. Y aun así, sigue siendo el mejor del mundo, un nivel que mantiene desde hace una década.
  • ¿PUÑETAZOS O APLAUSOS?. En la temporada 2000/2001, (la primera como madridista de Figo), un aficionado del Madrid dio un puñetazo a Pepe Reina cuando éste rapiñaba el balón, intentando evitar que Raúl sacara rápido un córner. Unos años más tarde, en la 2005-2006, Ronaldinho levantó a todo el estadio tras su exhibición. La afición madridista evoluciona. ¿Y la culé?